Gijón y el mar: nuevo Principio de la Xixonomía

Gijón continúa mostrando a locales y visitantes su famoso tratado Gijonomía. Basado en los grandes Principios Universales, la Gijonomía -o Xixonomía en asturiano- aborda ese carácter único de los gijoneses y las gijonesas. 

Socarrones, abiertos, con gracia, salero (y también sal), un poquito de necedad y muy dispuestos a compartir su ciudad con todo aquel que guste, el nuevo Principio busca mostrar esa relación entre los de Gijón y el Cantábrico. 

Cuesta de Cholo / Visita Gijón

Enzo, y su hija Elsa, protagonizan el tercer dictamen «La intensidad de la corriente es directamente proporcional al valor de la resistencia«, siguiendo las palabras de Ohm y su ley física. 

Lo cierto es que el retrato que desde Visita Gijón nos hacen llegar es el de tantos otros marineros que, con amor y odio, se dirigen a la mar. Porque sí, en Gijón tenemos el mar y la mar. Y existe diferencia entre ellos. 

Solo quiénes se han criado en las bulliciosas calles de Cimavilla, salitre y olor a sidra incluido, conocemos la realidad de una mar que también es nostalgia, pasión y sentimiento. Orgullo marinero y punzón de soledad.

Instantánea de la campaña Xixonomía / Visita Gijón

Gijonomía fue presentado a diferentes touroperadores, medios especializados, bloggers e influencers durante varias campañas a nivel nacional. A Coruña, Valladolid o Madrid son solo alguna de las paradas que el autobús de la oficina de turismo gijonesa realizó por toda la península. 

Con un estilo directo, sensible y eficaz, Visita Gijón demuestra que otro tipo de campañas publicitarias son posibles. Más allá de los tópicos, demostrar qué es en realidad la ciudad más poblada de Asturias tiene como objetivo buscar la verdad en un mundo de la comunicación cada vez más embarrado. 

La campaña promocional se acompaña de unos vídeos explicativos donde conocer a los personajes de estas historias. No son actores, son personas que se dedican a la mar en su vida diaria. También los bañistas del primer Principio; aquellos y aquellas valientes que cada mañana, haga frío o llueva, se dan sus baños en el Cantábrico. Quizás la tradición de Las Carolinas está más viva de lo que se creía. 

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