Sidrería El + Antiguo en Oviedo | Mochila de Cromo

Si estás buscando una recomendación para comer o cenar por el casco histórico de Oviedo, en este artículo os presentaremos la propuesta de El + Antiguo, en plena calle Cimadevilla. Ubicado en el local que ocupaba el antiguo Bar Sevilla, su carta se basa en los platos más típicos de la gastronomía asturiana. ¿Quieres conocer nuestra opinión? Recoge tu Mochila de Cromo porque comenzamos… ¡ya!

Un paseo tranquilo recorriendo El Antiguo, como se conoce popularmente al casco histórico de Oviedo, siempre es una buena opción. En esta parte de la ciudad podemos encontrar un precioso conjunto histórico-artístico que va desde la propia catedral de San Salvador, punto de origen del Camino de Primitivo a Santiago, así como el museo de Bellas Artes de Asturias o el interesante museo Arqueológico de la ciudad.

Ya sea a través de un completo free tour o bien por nuestra cuenta, pasaremos sí o sí por la conocida calle Cimadevilla, que vertebra la zona que va desde la propia plaza de la catedral hacia la plaza del ayuntamiento. Pasando bajo el arco de la casa consistorial, encontraremos un pequeño local junto a una de las pastelerías más conocidas de la ciudad.

Hablamos de la sidrería El + Antiguo, que hace referencia a uno de los bares con más soleras de Oviedo, el Bar Sevilla. Hoy en día, el local se ha reformado por completo, adecuándolo a los nuevos tiempos pero conservando parte de la esencia de lo que fue antaño.

Pinchos y sidras

Destaca porque El + Antiguo, a pesar de su posición en un lugar tan sumamente turístico, no es para nada el típico bar donde los turistas pueden «picar». Si bien es cierto que en Asturias no tenemos la tradición que dictamina su cartel de tomarnos una sidra con una tapa (quizás eso sea un concepto de más allá del Negrón), sí que son muchos los y las ovetenses que vienen a este bar a disfrutar de una buena y fresca sidra acompañada de pinchos que acompañan al elixir asturiano.

Sus mesas invitan a la charla y la buena compañía hace el resto. Un ambiente acogedor que solo se ve un poco difuminado cuando hay muchos turistas por la ciudad, como nos ha pasado a nosotros con motivo del encendido navideño por estas fechas.

Una carta escueta pero bien formada

No es que El + Antiguo tenga una carta extensa en cuanto a platos elaborados se pueda hablar. Predominan las tapas, con un toque asturiano, donde no pueden faltar los embutidos y los quesos de la región. De hecho, una tabla de quesos fue uno de los platos que tomamos durante la cena. Su presentación no es nada laboriosa, ya que se muestran cortes de varios de los quesos más típicos, como el Vidiago, los ahumados o el DOP Afuega´l Pitu (a mí, personalmente, me faltaba más autoridad asturiana con quesos como el DOP Casín). En cambio, nos quedó la duda de saber el origen de los dos quesos más intensos, azules, que no parecían DOP Cabrales; quizás fuese un Peral y otro azul estilo Roquefort.

La sencillez, por así decirlo, de la tabla de quesos también se muestra en la ausencia total de un acompañamiento en forma de pan o tostas. Solo presentado con dos enormes bloques de membrillo, para nada elaborados, su precio puede ser algo alto para la relación calidad – cantidad. No obstante, os recomiendo que os traigáis vuestra propia barra de cuarto ya que, un pequeño cesto de pan (donde supuestamente hay cuatro raciones) asciende a 4.80€. ¡Líbrese de pedir dos cestas de pan! Casi 10€ la broma de que la tabla venga triste, sola y descolorida. No parece un buen comienzo.

Cachopos para animar las penas

Después del primer batacazo, decidimos pedir unas croquetas caseras. En este caso, la presentación sí que merecía la pena ya que la pieza de cerámica parecía recordarnos a un restaurante más que a una sidrería o un mal llamado bar de tapas. Ocho piezas de cremosa bechamel casera con un toque sutil de jamón.

El plato principal no podía ser otro que un buen cachopo. Aunque a palabras del camarero parecía que la pieza iba a ser desmedida, lo cierto es que era una sábana de carne tierna ideal para dos personas que estén de comer bien. Su relleno, con jamón (intuyo de bodega) se mezclaba con la cremosidad del queso llanisco Vidiago, uno de los más cremosos con los que contamos en Asturias, de leche pasteurizada de vaca.

Lo cierto es que, de primeras, El + Antiguo puede parecer el típico bar en el centro que se vuelve un poco salvavidas para todos aquellos turistas que no quieren moverse demasiado y optan por la típica opción fabada – cachopo – arroz con leche. Lo cierto es que, a pesar de las apariencias, cuenta con una carta para nada básica en cuanto a sabor y matices y dispone de un ambiente acogedor e informal. Quizás no sería mi primera opción si tuviera que elegir restaurante o sidrería en la ciudad pero salva los muebles como punto de encuentro.

Salvo por el detalle del pan, que me pareció un auténtico robo, el servicio es eficaz y, ciertamente, amable.

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