Mochila de Cromo

Ruta de los Miradores: 2 días en la Ribeira Sacra | LUGARES CON ENCANTO

Quizás si te hablo de Ribeira Sacra te vengan a la mente enormes lenguas de agua encajonadas entre impresionantes cañones. Quizás pienses en monasterios, o quizás en tranquilidad y silencio. Sea cuál sea, has acertado. Ribeira Sacra ofrece multitud de rincones que no debes perderte. ¿Quieres una guía de dos días para no perderte absolutamente nada? Recoge tu Mochila de Cromo porque comenzamos… ¡ya!

Primera parada: Monforte de Lemos

Considerada por muchos como la capital de la Ribeira Sacra, su situación, muy cerca de los cañones del Sil y Miño, así como una oferta cultural, gastronómica y de alojamientos bastante amplia hacen que esta sea un buen punto de partida para recorrer la Ribeira Sacra.

No dejes pasar la oportunidad de conocer su castillo donde encontrarás, además, el Parador Nacional (en la Ribeira Sacra te encontrarás y el de Santo Estevo, sobre el que hablaremos más adelante). En la parte baja de la fortaleza encontrarás coquetas calles circundantes donde probar la gastronomía local como el pulpo a feira, el churrasco o los famosos pimientos del Padrón. Si alguna vez has oído que en Galicia se come mucho y barato te darás cuenta que en esta zona se cumple con creces.

Monforte cuenta también con un agradable paseo y parque junto al río Cabe, el parque dos Condes donde, justo delante, se alza el impresionante edificio de los Escolapios. Su arquitectura, que a mí me ha recordado a la salmantina, no te dejará indiferente. En esta zona existe, además, un amplio aparcamiento gratuito donde dejar tu coche mientras pasas unas horas recorriendo la ciudad.

Vamos a dejar las maletas al hotel

Si me seguís en redes o estáis al tanto de las diferentes entradas del blog sabréis de qué hotel os estoy hablando. Nosotros hicimos esta escapada durante el pequeño puente de tres días durante Todos los Santos y es que, aunque nuestra idea era conocer la zona con calma y no perdernos nada, decidimos buscar un alojamiento que tuviese spa o balneario, a buen precio. Después de buscar y comparar precios nos decantamos por el OCA Augas Santas, en la tranquila localidad de Pantón, muy cerquita de Monforte. Si quieres conocer más sobre él, te animo a que le eches un vistazo a mi reseña. Pero te adelanto que, para ser de los pocos cuatro estrellas de la zona, su precio está más que ajustado.

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Nuestra habitación en el OCA Augas Santas (foto propia)

¡Vamos con la Ruta de los Miradores!

Nosotros hicimos esta ruta sin tener en cuenta otras guías o blogs de viaje. De hecho, si bien es cierto que había leído sobre la Ribeira Sacra para conocer más sobre el destino y sus posibilidades, una vez allí fuimos totalmente por libre, apenas conociendo un par de puntos que queríamos ver sí o sí. Y es que, sin duda, los paisajes de la Ribeira son de ese tipo donde necesitas pararte en cualquier rincón de la carretera para contemplarlos a tu aire, sin llevar una guía que te limite demasiado tu escapada. Ya veréis como a la vuelta estáis de acuerdo conmigo.

Lo que sí te recomiendo es que hagas un recorrido circular y que, para ello, te tomes un día entero para visitar todo el cañón del Sil desde el lado de Ourense. Existen infinidad de miradores desde la parte lucense, pero quizás las vistas más típicas sean desde el otro lado. Además, aquí, encontrarás el Monasterio de Santo Estevo y los Balcones de Madrid, sin duda las joyas de la Ribeira Sacra. Y, aunque no fue nuestro caso, no debes quedarte con la idea de que la Ribeira Sacra es sólo el cañón del Sil: unos pocos kilómetros al oeste se encuentra el del Miño de una naturaleza también exhuberante aunque, quizás, algo menos promocionado.

Iglesia del Parador de Santo Estevo (foto propia)

Coche preparado, cámara  a tope de batería y ¡al lío!

Debes tener en cuenta que la zona tiene pocas gasolineras así que te recomiendo, para evitar un susto desagradable, que dejes tu déposito bien lleno antes de embarcarte en la aventura de subir y bajar todo el día por la Ribeira Sacra.

Nosotros salimos del OCA Augas Santas alrededor de las 11 de la mañana, después de un copioso desayuno, dispuestos a descubrir todos los entresijos de la comarca. Nuestra primera parada: Monasterio de Santo Estevo.

Antes de llegar a él había que, precisamente, pasar al otro lado del cañón del Sil, por una carretera que es bastante buena hasta el último tramo, junto a la presa. De repente, se convierte en prácticamente una caleya como decimos aquí, con gravilla, muy estrecha, y curvas imposibles que hacen que pases un poco de miedo. Además, moverte entre un pueblo abandonado en pleno puente de Todos los Santos parece que no ayuda, ¿no os parece?.

Pasado el puente sobre el Sil, toca ir subiendo, despacito, y ya de nuevo con una carretera en condiciones, hacia el Monasterio de Santo Estevo. Antes puedes pararte en uno de los primeros miradores, situados en la parte más occidental, para contemplar la Presa de Santo Estevo, y que da magnitud y sentido a lo que hoy entendemos por Ribeira Sacra. A los pocos metros, además, te encuentras con el embarcadero de Santo Estevo: desde aquí salen barquitos que recorren de punta a punta todo el cañón del Sil y, si bien quedamos con ganas de hacer el recorrido, nos sorprendió que en pleno puente (y en otoño, que es una época preciosa para visitar la zona) las salidas fuesen tan limitadas y, debido a grupos de turistas con excursión organizada, las plazas volasen. ¡Una pena!

Segunda parada: Monasterio de Santo Estevo

Siguiendo la carretera OU-0508 (sin mucha pérdida, solamente una dirección), se llega al Monasterio de Santo Estevo, el más famoso de los monasterios que jalonan la zona y que hoy se ha reconvertido en Parador. Su visita es totalmente gratuita y libre, cosa que no se especifica hasta que llegas allí, pero he echado de menos (de nuevo) que se ofrecieran visitas guiadas similares a las del Monasterio de Corias y que han dinamizado tantísimo el turismo de la zona. Es una pena que una joya como Santo Estevo, con la parte diferenciada entre huéspedes y visitantes, no disponga de ese servicio.

Interior de Santo Estevo (foto propia)

Tercera parada: Mirador de Cabezoás

Como os digo, para recorrer la Ribeira Sacra sólo es necesario moverse por la OU-0508, en este caso hacia el este saliendo de Santo Estevo. Aunque la carretera no está excesivamente frecuentada por vehículos, es necesario extremar las precauciones ya que es estrecha, tiene partes un poco mal conservadas, y es fácil salirse de ella si llevamos una velocidad poco adecuada.

También, como os dije, no hace falta obsesionarse con todos los miradores. Simplemente párate en aquellos que creas que pueden ser bonitos: como el de Cabezoás. Nosotros nos paramos por impulso al ver que había varios coches aparcados en un pequeñísimo aparcamiento junto a la carretera y, dado que no había que caminar, decidimos que ese fuese nuestro primer mirador durante la ruta del día. Y la verdad es que no defraudó; desde Cabezoás puedes contemplar todo el cañón con su característica curva antes de encajonarse hacia Santo Estevo, y las vistas de la caída de la parte lucense no te dejarán indiferente. Cuenta con un panel explicativo donde puedes comprender mejor el entorno que te rodea.

Patio interior de Santo Estevo (foto propia)

Siguiente: Parada de Sil y Balcones de Madrid

Quizás una de las razones por las que estás aquí: los Balcones de Madrid. Habrás leído mucho sobre ellos, la historia que hay detrás de su nombre y, sin duda, visto fotografías pero estar allí, en silencio, es impagable. La verdad es que puedes acercarte con el coche hasta prácticamente el borde del cañón, con un paseo de menos de dos minutos, dejándolo en un amplísimo aparcamiento.

Los Balcones de nuevo nos muestran otra variante del cañón, con el agua ahí abajo, en una caída vertical que da, como mínimo, vértigo y fatiga. Pero merecen mucho la pena, al igual que el pueblo de Parada de Sil. Convertido estratégicamente como el punto medio de nuestra ruta, fue aquí donde paramos a comer (había tres o cuatro restaurantes, cosa que no habíamos encontrado en todo el camino desde Santo Estevo).

Muy cerquita, en Teimende, tenéis una fábrica de licores artesanales así como el Museo de Chocolate, cosa más que llamativa por el lugar donde nos encontramos. Aunque no pudimos entrar porque era demasiado temprano y la Casa abría a eso de las 16h30, decidimos comprar una tableta de rico chocolate gallego en una tienda de souvenirs y productos de la zona en Parada (en Aurora do Sil, regentado por una pareja muy riquiña, no dejéis de comprarles algo).

Aunque nosotros salimos de la complicada carretera que continuaba paralela a los cañones, puedes decidirte entre esta vía (y visitar así la Pasarela del río Mao, una de las rutas más bonitas sobre las que he leído) o, en cambio, tomar la OU-0604 para dirigirte a una de las últimas paradas: Castro Caldelas.

Quinta parada: Castro Caldelas

La verdad es que buscábamos la forma de regresar al otro lado del cañón y, para bien o para mal, las únicas formas de hacerlo son a través de Santo Estevo o, por el este, bajando desde Castro Caldelas. Así que continuamos la carretera hasta topar con este pueblo que, como Monforte, cuenta con fortaleza y, en esta ocasión, está catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España.

Nuestra visita no duró mucho, sinceramente. Una vez nos bajamos del coche fuimos con la idea de conocer el castillo y, una vez a su lado, vimos que en realidad era una fortaleza  que poco tenía que ver con lo que nos imaginábamos. Si bien es cierto que el pueblo es bonito, muy bien conservado y con unas impresionantes vistas con los viñedos, su fortaleza (nunca mejor dicho) no es el castillo. Eso sí, las vistas desde el cementerio (y con toda la decoración del Día de Todos los Santos) hacen que, lejos de parecer un lugar lúgubre, se llene de una atmósfera extrañamente encantadora.

Última parada: Mirador do Príncipe

Tenía un poquito de miedo a que la carretera de subida hacia la parte de Lugo fuese igual (o peor) que la bajada por Santo Estevo pero debo reconocer que la carretera entre Castro Caldelas y Monforte está bastante mejor conservada. Y de hecho, aunque no tan encajonado, las vistas son espectaculares, con una gama cromática en los viñedos que dan ganas de pararse en cada esquina para tomar fotografías.

Desde aquí, una vez has llegado de nuevo a la orilla del río Sil, puedes tomar de nuevo un barquito para que te dé una vuelta por todo el cañón. Digo lo mismo que antes, las salidas en otoño son muy limitadas y es una pena, porque turistas considero que no faltan.

La subida hacia Monforte es, sin lugar a dudas, una de esas cosas que se te quedarán en la retina. Si bien no es nada complicada, poco a poco vas viendo los bancales más y más cerca del coche, con tonos rojizos, anaranjados, amarillos y verdes. Desde aquí puedes visitar también el monumento a las mujeres de la vendimia, en el Mirador de Souto Chao. Si tienes curiosidad por conocer más acerca del vino de la zona, en Doade existen varias bodegas abiertas al público que ofrecen una visita guiada así como degustación y, quizás, la más espectacular sea la de las Bodegas Regina Viarum.

Desde aquí, además, puedes acercarte hasta el Mirador Pena do Castelo (aunque llegar hasta él se complica demasiado y, de hecho, nosotros desitimos porque pegamos abajo con nuestro coche) así como el Mirador do Príncipe: uno de los más espectaculares. Cuenta con varias pasarelas de madera que sobrevuelan el vacío y hacen que tengas la sensación de volar sobre el embarcadero de Doade, con unas vistas muy bonitas hacia la parte de la Ribeira ourensana. Para mi gusto, el más bonito de los que hemos ido visitando, aunque el trayecto de nuevo es un poquito largo desde la salida en la carretera hasta llegar a él.

Y después de tanto trote… ¡al balneario!

Una de las mejores cosas de haber escogido el OCA Augas Santas fue, precisamente, por esto. Después de un día perfecto, en mejor compañía, no se puede rematar de mejor forma que con una sesión de balneario: piscinas de agua termal, sauna, cuellos de cisne y tranquilidad. Si quieres conocer todos los detalles acerca del balneario, te dejo mi opinión aquí.Ten en cuenta que, aunque no te hospedes en el hotel, puedes disfrutar de esta experiencia: sólo necesitas llevarte el bañador, gorro y chanclas.

¡Patos al agua!

Espero que esta guía os pueda servir de cara a organizar vuestra escapada a la Ribeira Sacra: no están todos los miradores, ni mucho menos, y estoy seguro que encontraréis otros que quizás os llamen más la atención. Esta ruta puedes hacerla perfectamente en un día o, si decides hospedarte por la zona, dividirla en dos días y así realizar alguna ruta de senderismo como las que parten desde Santo Estevo o la de la Pasarela del río Mao. Asimismo, si tenéis suerte, podéis completar vuestra escapada con un idílico paseo en barco por el Sil, cosa que nosotros como observáis no pudimos hacer (y nos quedamos con las ganas). La visita a las bodegas, ya que no nos gusta demasiado el vino, decidimos omitirla pero eso no quita para que no sea un delito irse de la zona sin probar sus afamados caldos.

Si quieres ampliar algo sobre el viaje o tienes alguna duda concreta sobre alguna ubicación recuerda que puedes ponerte en contacto a través del apartado Comentarios que encontrarás más abajo. Recuerda que las opiniones aquí vertidas son fruto de experiencias propias y, en ningún caso, objeto de promoción. Las fotos que encontrarás a lo largo del blog también son propias por lo que, su uso fraudulento, puede derivar en conflictos relacionados con derechos de autor.

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¡Nos leemos!

 

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