Mi experiencia en Hallstatt, el pueblo más bonito de Europa| ¿Trampa para turistas?

Como sabréis, hemos pasado unos días en Múnich y Austria, durante el puente de Diciembre. Una de las preguntas que más me hice cuando estaba organizando este viaje era si la visita a Hallstatt merecía, de verdad, la pena. ¿Es una simple trampa para turistas? ¿Merece la pena dormir allí (y pagar esos elevadísimos precios? Te doy toda la información aquí. Recoge tu Mochila de Cromo porque comenzamos… ¡ya!

¿Qué es Hallstatt?

¡Uy! Espera. Antes debemos hablar un poco sobre este pueblo que bien podría servir de inspiración a Disney. Muchas veces habrás visto por redes sociales (en Instagram es un auténtico imprescindibles para los influencers) un pueblecito como de cuento, a orillas de un lago idílico y con unas casitas de madera que nos inspiran paz, relax y tranquilidad. Pues bien, este pueblo existe, se encuentra en los Alpes Austríacos y es posible visitarlo sin dejarse un riñón (y parte del otro). Como siempre, esto dependerá de tu presupuesto, tus intenciones cuando viajas y qué quieras ver o no: no es lo mismo viajar en transporte público que tomar transfers privados; tampoco dormir en alojamientos cómodos y baratos que en los mejores hoteles de la zona.

Típica postal de Hallstatt (foto propia)

Por todo ello, y dado que cuando organizaba este viaje tenía multitud de dudas (que pocas pude solucionar previamente), decido escribirte para que conozcas las posibilidades de esta zona y para confirmar, o desmentir, si Hallstatt es tan sólo un pueblo atrapa-turistas. ¡Vamos allá!

Recomendación: las mejores fotos son al atardecer junto a la cascada (foto: @guille_alv)

Primer paso: llegar a Hallstatt

Puede parecer una obviedad pero es, en realidad, el paso más díficil. No podemos negar que las conexiones en transporte público por Europa son envidiables, a diferencia de las que podemos tener en España y, ya no digamos nada, en Asturias. Si quieres ir a una zona que sea más o menos turística tendrás, al menos, un medio de tranporte que, lento o algo caro, al menos te permite disfrutar de tu viaje sin necesidad de alquilar coche o similar.

Recorriendo sus callejuelas (Foto: @guille_alv)

Una de las dudas que me surgieron nada más decidirme por este pueblecito fue saber cómo llegar desde Múnich (nuestro campamento base). Aunque os he hablado largo y tendido en este post, os quiero dejar un pequeño resumen ahora.

Lo cierto es que existen compañías de viajes organizados que ofrecen excursiones hacia Hallstatt desde Salzburgo (el transporte desde Múnich a Salzburgo corre por tu cuenta) pero, el problema es que, tras una pequeña charla por el pueblo, solamente tienes tres horas allí para dar una vuelta y hacer unas fotos. Nosotros, cuando viajamos, nos gusta evitar los tours organizados (excepto en casos concretos como en Edimburgo o Viena) pero, habitualmente, preferimos ir a nuestro ritmo y disfrutar de la naturaleza plasmándolo en las fotos que soléis ver por aquí. Por esa razón, descartamos esta opción que, por otro lado, no era precisamente barata.

Mires donde mires es espectacular (foto propia)

Otra opción que, por muy poco, casi hacemos era la de alquilar un vehículo. Había puntos a favor, como la libertad total para moverte y pararte en pueblos más allá de Hallstatt y visitar, de esta forma, la zona a nuestro ritmo. Asimismo, los coches ofrecidos eran de gama media, con buenas condiciones y precios más que ajustados para ser Austria. En contra, y por lo que al final descartamos esta opción,  estaba la necesidad de conseguir la vignette austríaca, el precio de la gasolina y, no lo voy a negar, el miedo a que las carreteras estuvieran algo complicadas (y yo que me pierdo yendo de casa al trabajo… os podéis imaginar el percal).

En fin, al final la opción escogida fue el transporte público y, si bien en un principio puede parecer que sale algo caro, lo cierto es que disfrutas del paisaje sentado cómodamente en el vagón del tren y que, por otro lado, apenas hay mucha diferencia en tiempos entre la opción del coche de alquiler y el transporte público, siempre que hagas una buena combinación.

A primera hora, Hallstatt conserva su identidad (foto propia)

Segundo paso: decidir si nos alojamos allí o no

Bien, una vez que hemos conseguido una forma barata, más o menos sencilla y cómoda para llegar a Hallstatt se nos plantea la duda de si quedarnos a hacer noche allí o, por el contrario, tomar el último tren de la tarde para llegar a Múnich de noche (muy de noche).

(Foto: @guille_alv)

Antes de hablaros sobre Hallstatt en realidad debería hablaros sobre Salzburgo. Si tu idea es ir y volver en el día en transporte público debes tener en cuenta que la opción de dormir en Salzburgo está disponible pero, para nada, es una opción a tener en cuenta si tu presupuesto es algo ajustado. Ten en cuenta que, al margen de la fama de la propia ciudad, Salzburgo es en realidad una villa o pueblo muy grande, con una oferta de alojamientos limitada y centrada en un tipo de turista de alto nivel adquisitivo. Aunque existen alojamientos tipo BnB o hostel, estos no se encuentran en el centro o en el entorno de la estación intermodal tren-bus por lo que, si como nosotros, tenéis poco tiempo para verlo todo, la noche en Salzburgo puede suponer una parte importante de vuestro presupuesto.

Debido a esto, decidí buscar alojamiento por la zona de Hallstatt. El primer impacto vino cuando los hoteles más típicos, junto al embarcadero, rondaban los 300-400€ en habitaciones bastante normalitas, con servicios básicos propios de un dos o tres estrellas y que, para colmo, no tenían vistas al lago. Comprenderéis que, en ese momento, billetes de tren comprados, me arrepentí un poco de haber programado este viaje. Por otro lado, tened en cuenta que mis viajes siempre están organizados con mucha antelación (de ahí los buenos precios) por lo que no podría imaginarme a cuánto subirían las tarifas una vez nos hubiésemos metido en los meses más fríos.

Después de mucho buscar, esperar, mirar y volver a mirar, encontré una opción que, aunque no parecía estar en el pueblo, resultó ser toda una sorpresa. Estoy hablando del Fénix Boutique Hotel, donde también podéis echar un vistazo a mi reseña; ahí, os hablo largo y tendido sobre la habitación, desayuno y amabilidad del personal pero, en definitiva, si buscáis un alojamiento en Hallstatt, no dudéis en reservar aquí: su relación calidad-precio es más que excelente.

La coqueta sala de desayunos (foto propia)

La otra duda que os puede surgir es si merece o no dormir en Hallstatt. Bueno, desde mi punto de vista, he de deciros que lo recomiendo totalmente. No solamente porque durante nuestra escapada estuviera adornado con la típica iluminación navideña (lo que hace que tenga, aún más si cabe, un toque como de postal) sino que Hallstatt, una vez acaba el bullicioso día lleno de turistas venidos de todas las partes del mundo, queda en un silencio exclusivo para quiénes dormimos allí. El rumor del lago y la cascada al fondo es algo impagable, con una tranquilidad que te permite pasear sin agobios y, por supuesto, obtener unas panorámicas preciosas, con la iglesia iluminada y sus casitas de cuento.

Vistas desde el hotel al amanecer (foto propia)

Dormir en Hallstatt es caro, sí, pero si quieres decir que has vivido la experiencia completa debes ver este pueblecito por la noche y disfrutarlo como si fueras el único habitante. La exclusividad nunca fue barata.

Mi foto favorita desde Hallstatt (foto propia)

Tercer paso: comer o cenar en Hallstatt

Durante el día, Hallstatt multiplica por diez su población (unos 800 habitantes). Así, los negocios de hostelería hacen cada día su Agosto particular.

Si te apetece tomarte algo ligero puedes descansar en alguna de las muchas cafeterías con las que cuenta, degustando un deliciosos capuccino a orillas del lago (no es barato pero tampoco alcanza unos precios desorbitados tipo país escandinavo). Justo al lado del embarcadero tienes una pequeña caseta de madera donde se sirven platos combinados y comida turca a muy buen precio, con una pequeñísima terraza para sentarte a admirar el ir y venir de los que toman el barco hacia la estación de tren.

(Foto: @guille_alv)

Nosotros, dado que llegamos a una hora un poco comprometida, no comimos allí (de hecho ese día recuerdo que como desayunamos fuerte en nuestro hotel de Múnich finalmente no comimos nada) pero sí que nos la vimos para encontrar un sitio “decente” para cenar. No queríamos tomar un simple sándwich o bocata pero tampoco ir a uno de los lujosos restaurantes a dejarnos la mitad de la cartera allí.

Gracias a TripAdvisor, pudimos hacer una selección de tres o cuatro bares que nos interesaban, destacando uno con comida austríaca y cerveza artesanal. Ubicado justo en el paseo alrededor del lago, estaba de vacaciones ya que, unos días antes, había ardido un edificio colindante.

A partir de las 10, Hallstatt se satura (foto propia)

Como tampoco había mucha más alternativa, decidimos jugárnosla con el restaurante del hotel Heritage. Si quieres saber qué tal la experiencia (y los precios) te dejo el enlace aquí.

Y como os digo, la vuelta después de cenar, con las luces de Navidad, los cisnes durmiendo junto a la orilla del lago, la compañía, el frío y un silencio asombroso hicieron que, después de todo, venir hasta Hallstatt hubiese merecido la pena. Es cierto que está masificado, y que a quienes hacemos noche allí se nos cobra una tasa pero, por otro lado, si no fuese por este turismo “masivo”, Hallstatt sería un pueblo con encanto pero sin más (a pesar de sus minas de sal) como pueden ser otros cercanos como Bad Ischl, villa termal, o Abersee, con su famoso lago. Si tienes oportunidad de acercarte hasta aquí, definitivamente, hazlo. Hallstatt, de día o de noche, por unas horas o todo el día, merece siempre la pena.

Cada rincón en Hallstatt guarda una sorpresa (foto propia)

¿Quieres preguntarme algo sobre este viaje? ¿Algún detalle que te interese conocer más a fondo? Déjamelo en el apartado Comentarios que encontrarás más abajo. No te olvides seguirme en redes sociales para estar al tanto de las últimas novedades:

¡Nos leemos!

4 comentarios sobre “Mi experiencia en Hallstatt, el pueblo más bonito de Europa| ¿Trampa para turistas?

  1. Pues al final me quedo con lo bueno y a pesar de que sea una trampa para turistas. Me ha enamorado y marco en rojo Hallstatt en mi mapa de pendientes 😉

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