OCA Augas Santas Hotel | OPINIÓN

Anteriormente ya os he hablado sobre su balneario pero hoy quiero comentaros mi experiencia en el alojamiento. Ubicado en plena Ribeira Sacra, rodeado de bosques y un campo de golf: idílico, ¿verdad? Recoge tu Mochila de Cromo porque comenzamos…¡ya!

¿Es un buen alojamiento si tengo pensado visitar la Ribeira Sacra?

La verdad es que sí. La oferta de la Ribeira Sacra, entre las provincias de Lugo y Ourense, se basa en un alojamiento rural de dos o tres estrellas, con un servicio familiar y cercano. En cambio, si buscas un plus puedes alojarte en los dos Paradores de la zona (no olvides hacerte Amigo de Paradores para obtener importantes descuentos), como es el de Santo Estevo o de Monforte de Lemos, o bien, puedes hospedarte en el OCA Augas Santas, en Pantón, muy cerca de Monforte y a escasos 15 minutos del cañón del Sil.

Impresionante el cañón del Sil (foto propia)

Cuéntanos tu experiencia…

Bueno, nosotros habíamos reservado a través de la propia web de OCA para obtener un descuento adicional. Además, la reserva la hicimos en verano para asegurarnos plaza ya que, como así pudimos comprobar a la llegada, el hotel estaba completo. Y es que la Ribeira Sacra es un destino imprescindible durante el otoño.

La carretera hasta el balneario está en muy buen estado solo que es algo estrecha por lo que se debe ir con precaución. Una vez te sitúas en el entorno de Pantón verás carteles indicativos de la zona termal así como propios del balneario. Ubicado en una loma de una pequeña montaña, en suave pendiente, encontrarás el hotel. Justo a mano derecha tienes el campo de golf.

El hotel cuenta con un amplio aparcamiento exterior no cubierto así como otro de pago aunque no es necesario excepto que, por algún motivo, te interese dejar el coche a resguardo. El check-in es rápido y sencillo, con un personal muy amable. Si has hecho alguna reserva adicional, como tratamientos o pases al balneario, te darán unos tickets en ese momento.

Servicio de cena durante la segunda noche (foto propia)

Una de las cosas que sentí al entrar, y que confirmé durante mi estancia, es que el hotel parece anclado en los 2000. Su estética, sus pasillos de luz blanca y pasillos decorados en blancos y madera, así como la propia decoración de las zonas comunes hacen que, sin que deje de ser bonito, se convierta quizá en un lugar poco acogedor y algo frío. Pero ya os digo que esta es una sensación propia y que, si has estado, podrás comentarme más abajo si tú también la has percibido.

¿Qué tal las habitaciones?

Son muy amplias y de diseño peculiar ya que el baño está conectado a la propia habitación sin que haya la típica separación cama-armario-cuarto de baño. Aun así, tanto la ducha como el retrete se encuentran separados mediante una puerta para dar privacidad a los huéspedes.

Detalle de la habitación (foto propia)

Las vistas pueden ser a la zona frontal del edificio, justo donde está el parking, o al campo de golf. Las habitaciones de las plantas superiores son abuhardilladas, pero desconozco si se consideran habitaciones superiores o premium. De todas formas, nuestra habitación se encontraba en la primera planta y tenía vistas tanto al campo de golf como a la zona de aguas termales, con su piscina exterior. A pesar de tener delante maquinaria que, supongo, sería de las piscinas, en ningún momento se percibían ruidos.

Cuenta con un completo baño con diferentes amenities así como una ducha amplia, con  toallas de calidad y suaves. En cambio, aunque el armario es amplio y suficiente para dos personas, faltan perchas así como puntos donde colgar abrigos o los albornoces a lo largo de las paredes. De hecho se da la situación que, una vez regresas del balneario con tu albornoz húmedo, no puedes dejarlo en otro sitio que en el baño, donde solo hay un colgador de toallas y, también, de albornoces.

¡Nos vamos de balneario!

Como los albornoces están en la propia habitación, puedes bajar directamente con él puesto y recoger en la recepción del centro termal una toalla. Si quieres conocer qué tal está no dudes en visitar mi reseña especial aquí.

Zona del restaurante buffet (foto: propia)

¡Y a cenar!

La verdad es que una vez dejas el balneario, relajado y con esa sensación de cansancio por todo el cuerpo (pero agradable), lo que menos te apetece es coger de nuevo el coche para ir a recorrer los pueblecitos en busca de un sitio donde cenar. Si bien es cierto que  Pantón se encuentra a sólo 5 minutos en coche, decidimos probar la gastronomía que ofrece el hotel.

Lo bueno es que, sea cuál sea tu presupuesto, encuentras una opción adecuada en el propio hotel al contar con cafetería, servicio de carta y buffet. Si buscas algo ligero y rápido lo mejor es que visites la cafetería, donde poder probar platos como hamburguesas o sándwich; es, además, una muy buena opción para las familias con peques. En cambio, las otras dos opciones serían ya en el restaurante: tanto el servicio de carta como el buffet se encuentran aquí.

Servicio de plancha (foto propia)

Los precios de carta son algo caros para los precios que encontrarás en restaurantes de la zona (la fama sobre que en Galicia se come bien, abundante y barato en esta zona se confirma totalmente) por lo que, quizás, la mejor opción sea el buffet. El precio tampoco es precisamente barato ya que asciende a los 25€ pero es cierto que la opción es muy variada, de calidad y ofrece multitud de alternativas.

Como os digo, nosotros nos decantamos por esta opción más por comodidad que por otra cosa (y sí, porque el hecho de pasarte dos horas a remojo da hambre) y nos encontramos con un completo buffet donde, en uno de los extremos, te encuentras una zona de ensaladas donde poder hacer  la combinación que más te guste. Además, una de las cosas que nos hicieron repetir al día siguiente fue que, en ningún momento, es el típico buffet de “fritanga” donde predominan los precocinados como croquetas, empanadillas o nuggets. La primera noche tenías dos platos de pescado así como varios de carne, destacando el codillo así como carne guisada que estaba realmente buena. Tienes, en el centro, una mesa con embutidos y queso. Cuenta, adicionalmente, con un servicio de plancha donde cada noche se ofrece una alternativa de carne, pescado o vegetal diferente. El churrasco con espárragos trigueros estaba también muy bueno. Y todo ello se completa con otra zona de postres donde puedes encontrar desde  yogures y gelatinas hasta elaboraciones algo más complejas como natillas caseras, tartas o arroz con leche. Y no te olvides del cafetín y el chupito.

El precio incluye bebida, ya sea vino, cerveza, agua o refrescos de la gama Pepsi, que reponen los camareros de forma ilimitada. Como veis, es una opción más que asequible si tenemos en cuenta todo lo que ofrece.

Detalle del buffet del desayuno (foto propia)

¿Y vosotros, conocéis la Ribeira Sacra? ¿Os ha gustado esta entrada sobre el hotel? ¿Os parece que puede ser una buena opción de alojamiento para visitar la zona? Como os digo, por el precio que tiene cumple perfectamente su función y está en un lugar tranquilo y rodeado de naturaleza, que es lo que se busca en este tipo de sitios. En cambio, es necesario que para visitar la Ribeira dispongas de coche ya que las comunicaciones a los puntos de interés son prácticamente nulas. Recuerda dejarme tu opinión en el apartado Comentarios que encontrarás aquí debajo.

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¡Nos leemos!

 

 

 

 

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